Psicología de la BUAP busca prevenir y corregir problemas de aprendizaje en adolescentes

Miércoles, Febrero 6, 2019
  • Investigadores y alumnos de la Maestría en Diagnóstico y Rehabilitación Neuropsicológica realizan un estudio para identificar causas

 

Prevenir y corregir problemas de aprendizaje es el objetivo de un equipo de investigadores y alumnos de la Facultad de Psicología, quienes analizan los mecanismos neuropsicológicos de un grupo de adolescentes para identificar las causas y generar estrategias terapéuticas y de intervención psicopedagógicas.

          María del Rosario Bonilla Sánchez, académica de la Maestría en Diagnóstico y Rehabilitación Neuropsicológica de esa facultad, señaló que el objetivo es explorar a la población normotípica, aquellos niños y adolescentes que se encuentran en un sistema de educación regular y a quienes no les han identificado problemas de aprendizaje como tal, aunque presentan dificultades en actividades escolares, como comprender textos y resolver operaciones de cálculo.

          “En la mayoría de los casos, los profesores tratan de solventar esta situación a partir de una ejecución sintomática; es decir, si un niño tiene problemas para entender el significado de un texto, la estrategia que eligen es repetir la lectura hasta que el menor entienda la idea. Sin embargo, este puede ser el método menos indicado, por lo que habría que indagar cuáles son las bases neuropsicológicas de la organización del sistema funcional para la comprensión lectora”, señaló.

           Una vez identificado el sistema funcional que soporta esta habilidad académica compleja, o cualquier otra como la escritura o la resolución de problemas, afirmó que es posible saber qué mecanismo actúa de manera deficiente en el sistema y cómo debe ser estimulado y reorganizado para que el estudiante acceda de forma gradual a los aprendizajes que se le dificultan.

           El proyecto se lleva a cabo en un grupo de 60 estudiantes de una secundaria técnica de la ciudad de Puebla, donde se realizó una evaluación inicial a alumnos de alto y bajo rendimiento de los tres grados, para conocer el estado de desarrollo general y funcional de sus factores neuropsicológicos.

          Los resultados mostraron que los estudiantes de alto rendimiento académico han logrado organizar mejor sus sistemas funcionales para la actividad escolar, mientras que en los de bajo rendimiento se identificaron deficiencias de regulación y control, así como de análisis y síntesis espacial en los sistemas funcionales correspondientes.

          La académica comentó que estos mecanismos están relacionados con áreas cerebrales mucho más complejas de procesamiento de información, por lo que las deficiencias podrían derivarse de la carencia de una estimulación adecuada en su entorno familiar y social, aunado a las estrategias de trabajo psicopedagógico en el aula poco eficientes o inadecuadas para ellos.

          Dichas deficiencias en los sistemas funcionales no son algo que haya surgido en la adolescencia, sino que pudieron generarse desde la infancia y mantenerse a lo largo del tiempo, propiciando un rezago en los estudiantes, “esto nos lleva a hacer un replanteamiento de los métodos psicopedagógicos que se han implementado en la educación básica, así como en las condiciones de crianza de los niños”, subrayó.

          Recientemente, el equipo comenzó a trabajar en la segunda fase del proyecto, la cual se basa en la estimulación de los mecanismos psicofisiológicos de regulación y control, así como de análisis y síntesis espacial de información, relacionados con el funcionamiento de los sectores cerebrales prefrontal y témporo-parieo-occipitales. Para esto se diseñó un programa de estrategias neuropsicológicas de intervención que se aplica con los mismos grupos de estudiantes.

          Así se busca estimular la regulación, el control, la planeación y la verificación en la actividad escolar de los adolescentes, a través de diversas actividades como juegos de mesa y de palabras, trabajos en equipo, análisis de láminas temáticas, actividad gráfica, etcétera. “Gradualmente ascenderemos a otras acciones más complejas como el análisis de frases y la escritura espontánea, hasta llegar a la lectura y comprensión de textos para que los adolescentes comprendan el sentido profundo de la información que leen”.

          Las actividades se aplican tanto a los alumnos de bajo rendimiento como a los de alto, con el fin de que estos últimos se involucren también en las tareas y apoyen a sus compañeros. Esto se llevará a cabo hasta abril próximo; en mayo se realizará una nueva evaluación en la que se observarán los efectos del programa, pues la idea es comprobar la efectividad de las estrategias para aplicarlas en otras instituciones interesadas en la metodología.

          Los resultados sobre la evaluación inicial de esta investigación fueron publicados en la revista Psychology, en diciembre de 2018, y se han presentado en congresos a nivel internacional. A mediano plazo se prevé escribir otro artículo basado en la propuesta metodológica completa, que sirva de guía para los profesores y el personal del ámbito educativo.

          Bonilla Sánchez comentó que en su etapa escolar muchos niños y jóvenes son diagnosticados con algún problema en su desarrollo neuropsicológico, como dislexia, discalculia, o algún otro transtorno, que conlleva a dificultades de aprendizaje en diferentes grados. Sin embargo, “varios de estos casos son mal evaluados, lo que les hace creer a los estudiantes que no pueden realizar ciertas actividades, hecho que repercute en su desarrollo emocional y personal”.

          Por ello, finalizó, “en el sistema educativo aún es necesario investigar estrategias psicopedagógicas eficientes que proporcionen a los estudiantes la ayuda necesaria en el momento preciso”.